PATRONES A SEGUIR, TU DECIDES! - Abraham Lincoln y John F. Kennedy...Reflexión
Algunas veces la vida nos presenta situaciones en las cuales el ejemplo de un padre, de un hermano, de un amigo o de una persona que alguna vez se nos atravesó en el camino, constituyeron el modelo a seguir o el patrón a no imitar.
Abraham Lincoln ha sido uno de los políticos que ha dejado uno de los más grandes legados en la historia de los Estados Unidos, al ser protagonista de la liberación de la esclavitud en ese país.
A Lincoln se le adjudica la autoría de los discursos y citas más memorables, desde sus tiempos hasta el día de hoy. Sus logros políticos, alcanzados por méritos propios, nos hacen suponer que este hombre fue criado para ser un gran líder y le fueron inculcados grandes valores familiares, con un padre y una madre que se encargaron de cultivarle estas cualidades. La realidad es otra; Lincoln no tuvo ninguna orientación positiva; su niñez y adolescencia transcurrieron dentro de un ambiente poco propicio para ser un ciudadano ejemplar en la sociedad. El padre de Lincoln golpeaba con frecuencia a su hijo y lo trataba como a un esclavo, poniéndolo a trabajar desde el amanecer hasta la noche, sin proporcionarle el derecho de ser provisto de una educación formal. Su madre era la luz de su vida, pero murió cuando éste tenía tan sólo ocho años de edad.
Resulta extraño que un hombre criado dentro de un ambiente violento, sin cariño ni educación, se convirtiera más tarde en un defensor de la igualdad de los hombres, con valores significativos sobre la decencia y la moral. Lincoln tenía la capacidad de escoger el modelo que quería ser y lo más importante, el patrón de cómo no quería ser, por eso se convirtió en una figura inmortal.
John F. Kennedy llegó a ser un gran líder porque supo aprovechar la formación inculcada de una familia con grandes valores y supo acoger el ejemplo de un padre que veía la vida basada en criterios de competitividad, perfeccionamiento y con la sólida convicción de un hombre que puede conquistar lo que desde sí se dispone para ello.
Lincoln y Kennedy tuvieron crianzas completamente diferentes, pero ambos tuvieron algo en común: la capacidad de escoger los valores adecuados. Sabiamente entendieron que los patrones malos no se repiten.
Porqué arruinarse su vida y la de los demás con trastornos que han recibido nuestros antepasados y que se nos han transmitido ignorantemente. No malogre su futuro y el de su descendencia, todavía está a tiempo de cambiar esa programación o cadena atrofiada (herida) y crear una nueva para usted y sus próximas generaciones. USTED PUEDE SANAR SU VIDA.!
-Historia extraída: De León Miranda, Leonardo.2001. El Secreto de los Líderes. Editora Corripio, Santo Domingo.


Comentarios
Publicar un comentario
Gracias,valoramos mucho tus palabras!